28 Nov Videoreceta: Crumble de manzana

Opta por una alimentación basada en comida real: La clave está en centrar tu dieta en alimentos con un solo ingrediente, asegurando que estos predominen en tu plato y reduciendo el consumo de alimentos ultraprocesados. Algunos ejemplos de alimentos de un solo ingrediente incluyen carnes animales y sus derivados, frutas, verduras, semillas, frutos secos, cereales, legumbres, hongos, especias y algas.
Establece rutinas: Nuestro cuerpo tiende a anticiparse, por lo que es esencial establecer rutinas que estén alineadas con hábitos saludables. Estas rutinas facilitan la automatización de comportamientos positivos.
Planificación: Aunque tengas conocimiento de lo que debes hacer, la planificación es clave para garantizar que siempre tengas acceso a comidas saludables, incluso en momentos de poco tiempo. Anticiparse a tus necesidades alimenticias y de ejercicio te ayudará a mantener una rutina más saludable.
Hidratación con moderación: Mantén tu cuerpo hidratado a lo largo del día, pero evita beber excesivos líquidos durante las comidas, ya que esto puede dificultar la digestión. Además, es recomendable evitar bebidas estimulantes como el café, el mate o el té a partir de la tarde, ya que su efecto puede interferir en la calidad del sueño. La cantidad de agua que necesitas varía según tus pérdidas de líquido y asegúrate de que el agua que consumes contenga minerales.
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